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..:: Deficiente-Forum - Internacional ::.. => Español => Noticias Internacionais => Noticias => Tópico iniciado por: RoterTeufel em 16/02/2015, 16:38
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Consejeros de Caja Madrid achacan a Blesa el uso personal de las tarjetas
Los exconsejeros de Caja Madrid imputados por el escándalo de las tarjetas opacas de la entidad han coincidido en señalar al expresidente de la caja Miguel Blesa como el directivo que propició el uso de las tarjetas de crédito para gastos personales por valor de 15,5 millones de euros entre 2003 y 2012. Un total de 10 antiguos consejeros de la caja madrileña han declarado hoy ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu. Hasta el próximo miércoles declararán otros 17 más.
Según fuentes presentes en el interrogatorio, casi todos ellos han afirmado que con la entrada de Blesa en la entidad, en 1996, se produjo un cambio en la naturaleza de uso de las tarjetas. Este medio de pago, que fue concebido para gastos de representación en la época del anterior presidente de Caja Madrid, Jaime Terceiro, y se usaba con “prudencia”, según los imputados, pasó a emplearse en tiempos de Blesa para gastos personales “con el límite anual y mensual fijado en cada tarjeta”. La mayoría de ellos han sostenido que estos gastos formaban parte de su retribución.
El fiscal anticorrupción Alejandro Luzón ha pedido para seis de los diez imputados que han declarado hoy una fianza civil que cubra la cantidad que gastaron con la tarjeta opaca. El representante del ministerio público solo ha eximido de depositar esta garantía a los sindicalistas de CCOO Rodolfo Benito y Juan José Azcona; al representante de los impositores Guillermo Marcos y al antiguo representante de UGT en la caja Gonzalo Martín Pascual. Según fuentes jurídicas, estos cuatro exconsejeros han logrado justificar como gastos de representación los cargos que figuran en sus tarjetas black. En el caso de Azcona, este exconsejero ha justificado la práctica totalidad de los gastos, unos 700 euros de media al mes, y los ha relacionado con su actividad sindical, ya que eran comidas y facturas de hotel en ciudades en las que tuvo diferentes actos. Al parecer, estas palabras han convencido al fiscal.
Para el resto, el fiscal aprecia que cometieron un supuesto delito de administración desleal al permitir, desde su puesto en el Consejo de Administración de la entidad, la puesta en marcha del sistema de tarjetas opacas al fisco con el que 82 consejeros y directivos de Caja Madrid cargaron 15,2 millones de euros en gastos personales entre 2003 y 2012.
En el interrogatorio, José Antonio Moral Santín, vicepresidente y representante de Izquierda Unida, ha sostenido que los gastos realizados, 456.600 euros, corresponden a remuneraciones que le concedió la entidad. Ha defendido que no tributó a Hacienda por ellos porque ya lo hacía Caja Madrid, mediante un pacto con la Agencia Tributaria.
Otros de los imputados han alegado que en la lista que presentó Bankia hay errores, puesto que hay gastos que no han sido realizados por ellos. Según fuentes jurídicas, el juez no ha realizado un interrogatorio muy exhaustivo sobre cada una de las partidas de gastos, pero sí ha insistido en preguntarles cómo es posible que siendo miembros del Consejo de Bankia utilizasen las tarjetas para fines que no habían sido aprobados por el propio Consejo.
La fiscalía, según las mismas fuentes, aprecia que los consejeros cometieron un supuesto delito de administración desleal al permitir, desde su puesto en el Consejo de Administración de la entidad, la puesta en marcha del sistema de tarjetas opacas al fisco con el que 82 consejeros y directivos de Caja Madrid cargaron 15,2 millones de euros en gastos personales entre 2003 y 2012.
Andreu interroga desde este lunes y hasta el próximo miércoles a 27 exconsejeros de Caja Madrid, integrada en Bankia en 2011. El primer exconsejero que ha declarado este lunes ha sido el exdirigente de Izquierda Unida (IU) y antiguo vicepresidente de la caja José Antonio Moral Santín, que gastó 456.500 euros con su visa opaca. De esta cantidad, 366.350 euros son extracciones de dinero en efectivo en cajeros automáticos. Moral Santín ha permanecido ante el magistrado alrededor de una hora, pese a que la sesión estaba prevista por Andreu para 20 minutos. Tras él ha llegado el turno del exalcalde socialista de Móstoles (Madrid) José María Arteta, que gastó 139.000 euros. Por parte del PSOE también será interrogado este lunes el exdiputado regional Ramón Espinar, que cargó 178.400 euros.
El magistrado ha fijado las primeras diez declaraciones de exconsejeros, imputados por administración desleal y apropiación indebida, en intervalos de 20 minutos. También serán interrogados los sindicalistas de Comisiones Obreras Juan José Azcona, Pedro Bedia y Rodolfo Benito (que gastaron 99.300, 78.200 y 140.600 euros, respectivamente), el integrante de UGT Gonzalo Martín Pascual (129.700) y el miembro de la Confederación de Cuadros Ignacio de Navasqües (195.000). Completan la lista de interrogados dos representantes de la patronal: el expresidente de la patronal CEOE Gerardo Díaz Ferrán (94.000 euros) y Guillermo Marcos, de Unipyme (133.600).
Andreu imputó a otros 79 beneficiarios de estas visas a finales de enero pasado, que se sumaban así a los expresidentes de la caja Miguel Blesa y Rodrigo Rato, a los que impuso una fianza civil de 16 y 3 millones de euros, respectivamente, por este asunto, así como al exdirector financiero Ildefonso Sánchez Barcoj.
Sin embargo, optó por convocar solamente a aquellos que formaron parte del Consejo de Administración, que suman gastos de 3,8 millones de euros de los 15,5 millones que los 82 imputados llegaron a desembolsar con sus tarjetas opacas.
Además, Andreu ha citado como testigos el viernes al expresidente de Caja Madrid Jaime Terceiro, bajo cuyo mandato situó Blesa el origen de las tarjetas; a los cuatro exdirectivos que nunca las usaron, que fueron Francisco Verdú, Félix Manuel Sánchez, Íñigo María Aldaz y Esteban Tejera, así como al director corporativo de Auditoría Interna de Bankia que destapó el escándalo, Iñaki Azaola.
Varios de los exconsejeros y exdirectivos han venido oponiéndose desde entonces a su imputación, aunque algunos han ido más allá al pedir que archive el caso por considerar que los hechos de los que se les acusa han prescrito, como ha sido el caso de Elena Gil García.
El instructor considera necesario "dilucidar el concepto" por el que se emitieron las tarjetas. Si eran tarjetas de empresa para afrontar los gastos de representación, el juez recuerda que estaban "fuera del circuito ordinario de otorgamiento" de visas de la entidad, no tenían "soporte contractual" alguno y no estaban respaldadas por decisiones de los "órganos de gobierno".
Tras recordar que Bankia ha informado de que los exdirectivos disponían de otra tarjeta de empresa, el magistrado señala que los fines por los que fueron entregadas las visas opacas eran "completamente distintos de los previstos en los gastos de representación", lo que convertiría estos gastos en una "remuneración irregular". De igual modo, señala que este medio de pago fue utilizado para cargar "compras de alimentación, de electrodomésticos, en grandes superficies, en ropa o retiradas de efectivo".
En el caso de que se tratara de un complemento de retribución, el juez no entiende "el motivo por el que algunos de los beneficiarios no llegaron a hacer uso de las mismas o por qué la mayoría de los usuarios no llegaban a agotar el saldo de las tarjetas de las que eran beneficiarios".
Al no agotar el límite de gasto, según señala el auto, se habría producido "una dejación incomprensible de una retribución a la que, al menos los directivos, tendrían derecho, aunque en cuanto a su forma, se llevase a cabo de manera totalmente irregular, fuera de los cauces ordinarios para el pago de las retribuciones y ocultando las mismas al fisco".
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