EJÉRCITO Despedida del contingente
Los mandos advierten a los soldados que la misión en Afganistán 'no permite errores'
La misión española en Afganistán no está exenta de riesgos y así se ha reconocido desde siempre por parte del Ministerio de Defensa. El Jefe de la Fuerza Terrestre, el teniente general José Ignacio Medina Cebrián, ha ido un poco más allá este viernes en la descripción de estos peligros y ha lanzado dos advertencias a los soldados que a partir de la próxima semana asumirán el relevo en el país asiático: no podrán permitirse errores ni "exceso de confianza".
"Vais a un escenario muy complicado, no es un escenario y una misión que permitan errores, es un ambiente en muchas ocasiones hostil", les advirtió el teniente general Medina Cebrián a los soldados de la Brigada de Infantería Ligera (Brilat) que celebraban en el acuartelamiento de Cabo Noval, en Siero (Asturias) el acto oficial de despedida del contingente, integrado por un millar de efectivos.
El jefe de la Fuerza Terrestre presidió el acto militar arengó a la Fuerza con un "tenéis elementos de sobra para salir airosos" de la misión, pero les pidió: "No tengáis exceso de confianza porque sabéis que esto nos ha costado algún accidente, y bien lo sabéis, en aquellas carreteras las evacuaciones de personal han sido complejas".
Con este consejo reconocía que el nivel de siniestralidad que ha caracterizado algunas de las anteriores misiones de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) en el país, como el ocurrido hace escasos meses, en febrero, en el que tres militares italianos murieron cuando su vehículo volcó al intentar atravesar un riachuelo. En el caso de las tropas españolas, los accidentes de un Cougar y del Yakovlev-42 se cobraron en total 79 bajas.
El teniente general se refirió a la circunstancia de que el nuevo contingente, que tiene su base sobre el Regimiento de Infantería Ligera (Rilat) Príncipe 3 de Asturias, será el que comience la fase de repliegue de las tropas españolas en Afganistán, como ya ha anunciado el ministro de Defensa, Pedro Morenés.
El reto de la transición
Al respecto, les ha transmitido la elevada responsabilidad que supone el "entregar a las autoridades afganas el trabajo de las misiones anteriores, el trabajo de miles de hombres y mujeres" y que esta misión supondrá un reto a mayores en su relación con el Ejército y la Policía de Afganistán. "Les tenéis que convencer de que nuestro trabajo es, ha sido y será por ellos y no contra ellos, el trabajo tiene que seguir en esa línea".
Es la quinta vez que la Brilat asume esta misión en "tan exigente escenario", la séptima que se desplaza a Afganistán, y pasará en zona el período más largo hasta ahora, seis meses. El jefe del contingente, el coronel Fernando García González-Valerio, recordó, además, que llega "en un momento en que la transición a las autoridades afganas, en todos los ámbitos, alcanza un punto de no retorno, para devolver al pueblo afgano su destino".
Una misión con 'preocupaciones y sacrificios'
El Jefe de la Fuerza Terrestre tuvo un mensaje específico en su discurso a los familiares de los soldados, a quienes pidió apoyarse "en vuestros hombres y mujeres". Solicitud a la que se unió el coronel González-Valerio, que les indicó que "necesitaremos en este tiempo vuestro apoyo y comprensión. Este apoyo va a ser esencial para que podamos estar centrados en el reto que tenemos por delante".
"Soy consciente de las preocupaciones y sacrificios que implica la misión, pero sabemos que nos apoyáis y que entendéis el trabajo que vamos a realizar a Afganistán", señaló, al tiempo que quiso enviar un mensaje de tranquilidad a las familias, les aseguró que pueden "tener absoluta confianza en la preparación que hemos llevado a cabo".
"Estad tranquilos, con nuestro trabajo vamos a contribuir a mejorar las condiciones del pueblo afgano, nos sentimos orgullosos de la labor que vamos a realizar y así os lo contaremos", concluyó, en un discurso en el que reconoció que es "una misión que va a ser fácil. Va a ser larga".
'Desde aquí se ve mal'
A pesar de este mensaje de tranquilidad, las familias abandonaron el acto con la intranquilidad metida en el cuerpo. "Desde aquí se ve mal", reconoce Montse García a las puertas de la base de Cabo Noval.
El que parte a Afganistán, por segunda vez, es su hermano y como medicina para superar la "preocupación" con la que se quedan asegura que "toda la familia tiene que unirse y cada poco le enviaremos paquetes con jamón y cartas".
El hijo de Susana Montequín también se irá en unos días y ella relata que "estoy mal a pesar de que es su tercera misión". A pesar de que tiene "mucha preocupación", asume su marcha porque "es su profesión y lo que él quiere".
Un amigo de Pedro Sanz se va por primera vez y él confiesa que "la preocupación siempre la tienes", pero se mitiga porque "él está muy ilusionado". No es el caso de una joven de León que acudió a despedir a una amiga y que tan sólo podía describir sus sentimientos con un "se va y ya estamos esperando a que vuelva".