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Autor Tópico: Sin comer por las renovables  (Lida 421 vezes)

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Offline RoterTeufel

Sin comer por las renovables
« em: 01/07/2012, 18:26 »
 
Sin comer por las renovables

Diez kilos menos, casi una veintena de días de ayuno, una visita a urgencias y una multa por ocupar la calle después, el alcalde de la localidad extremeña de Alburquerque (Badajoz) continúa con su huelga de hambre frente al Ministerio de Industria.

La lucha pacífica de Ángel Vadillo por llevar las energías renovables a su comarca no está escatimando en apoyos. Desde que llegase a Madrid tras una marcha a pie de más de 600 kilómetros el pasado abril, Alburquerque y los pueblos colindantes no han parado de apoyarle en intentar que el Gobierno dé marcha atrás en el decreto que aprobó el pasado enero que suprime las primas a las energías renovables.

"Es como un mesías para la zona" , afirma Ramón Díaz Farias, alcalde de Villanueva del Fresno, en la Extremadura sur casi colindante con Portugal. Además, está convencido de que Vadillo llegará "hasta el final" porque considera que el mismo alcalde se ve como la persona que tiene que hacer algo así. Algo que corrobora el propio 'alcalde verde', como ya se le conoce: "No me voy a ir hasta que cumpla mi objetivo o hasta que el cuerpo aguante".
El conflicto

Ángel Vadillo ha decidido realizar la huelga de hambre debido a la decisión del Gobierno de no prorrogar las ayudas a la creación de instalaciones de energía renovable.

Alburquerque, un pueblo donde el alcalde habla de que el desempleo llega casi a la mitad de la población, se había proyectado un plan para la creación de 5 centrales termosolares, lo que conllevaría una inversión de mil millones de euros y que, asegura Vadillo, crearía "850 puestos de trabajo directos".

Al aprobarse, a finales de enero, el real decreto que suprimía estas ayudas, el proyecto alburquerqueño quedaba cancelado. Y fue ahí donde empezó la 'lucha' de su alcalde. Llegó a Madrid a pie con la intención de verse con el ministro de Industria, José Manuel Soria. No lo consiguió, y se quedó dos meses a las puertas de su ministerio "esperando a que me recibiese".

Decidió dar un paso más e inició su huelga de hambre el pasado 10 de junio. "Es la única manera de que te hagan caso". Las puertas del Ministerio se cerraron, pero Soria no tardó en recibirle tras este anuncio. Fue el primer viernes de su huelga de hambre, ya llevaba cinco días sin ingerir alimentos.

De su encuentro no sacó nada en claro. "La prepotencia del ministro no soluciona problemas" , asegura dolido Vadillo a ELMUNDO.es. El alcalde está convencido de que o se apuesta ya por las renovables o no se apuesta nunca porque será mucho más caro que traerla de fuera.
Comparación con los mineros

Cuando se le plantea un paralelismo entre su protesta y la de los mineros, Vadillo asegura que comprende sus quejas. Sin embargo, no ve bien cómo las canalizan, dice en alusión a sus enfrentamientos con las Fuerzas de Seguridad. "Estar contra la Guardia Civil o la Policía es equivocarse, ellos hacen su trabajo".

Así lo ve cada vez que la Policía Municipal acude para pedirle que retire las pancartas o solicitarle que no se junten más de 20 personas, para lo que necesitarían un permiso de Delegación del Gobierno. "Hacen su trabajo, son mandados". Él, admite, no conoce otra forma de protestar que no sea pacíficamente, y es lo que hace. "A ver cómo actúan desde ahí arriba -dice señalando al Ministerio- cuando lleguen aquí los mineros el día 11".

Su intención es que se apruebe el proyecto que daría una salida a la situación de su pueblo. "Las renovables son el futuro, pero yo me debo a mis vecinos. Si aprobasen el proyecto para Alburquerque me tendría que ir aunque sienta mucho que no se realizasen en otros lugares", admite el alcalde, quien ha asistido a reuniones con Greenpeace y con la asamblea energética del 15-M en varias ocasiones para dar su visión de cómo desarrollar el sector.

De momento, y tras un encuentro poco productivo con Soria y una conversación vía intercambio de cartas con el propio ministro donde éste le pide que deponga su actitud y la huelga de hambre al no considerarlo "el mejor método", Vadillo sigue en su silla plegable frente a la verja del Ministerio de Industria en el Paseo de la Castellana. No está sólo, todos los días viajan desde su pueblo un par de coches para que sus vecinos le vean y den ánimos, algo que también hacen algunos trabajadores del propio ministerio. Según sus intenciones y cómo habla del problema, sólo su cuerpo sabrá cuánto aguanta Ángel Vadillo en su lucha por lograr que el Gobierno siga primando a las renovables.
 

 



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