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Autor Tópico: Volver a La Transición, bonito pero imposible  (Lida 279 vezes)

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Offline RoterTeufel

 
OPINIÓN Las claves de la semana
Volver a La Transición, bonito pero imposible


España y Portugal añoran los años 70. Ante la falta de soluciones para el sufrimiento provocado por esta crisis, ambos países vuelven su mirada hacia una época de la que se pueden sentir orgullosos. En el país vecino, los ciudadanos han convertido Grândola Vila Morena, la canción de José Alfonso que activó la revolución para acabar con la dictadura, en el himno de protesta contra el Gobierno. Se la cantan al primer ministro y la entonan en las manifestaciones.

En España, se ha puesto en marcha la Operación Añoranza de La Transición. Los Pactos de La Moncloa de 1977 están siendo elevados a la categoría de mito que puede servir para salir de la crisis. Es bonito imaginarlo, como es bonito el himno portugués o es hermosa la canción de Violeta Parra 'Volver a los 17'.

Rubalcaba, los empresarios, los sindicatos, líderes de opinión bienintencionados. Todo el mundo pide un pacto de Estado y el Rey está dispuesto a promoverlo. ¿Quién se va a oponer a un pacto? Sólo un antipatriota podría hacerlo. La cuestión es si en este momento histórico podemos volver a La Transición o si después de cumplir 80 años podemos volver a los 17. Podemos, pero sólo en el tocadiscos, que por otra parte ya no existe. Como no existe la peseta, ni el Banco de España, ni la UCD, ni Adolfo Suárez, ni Enrique Fuentes Quintana. Ahora los pactos hay que hacerlos con el BCE y con la UE.

Otra cosa es que el pacto de Estado sea una oportuna cortina de humo para tapar el hundimiento histórico del prestigio de partidos, sindicatos y Monarquía. En su momento de mayor debilidad desde La Transición, al PSOE y a Rubalcaba les viene bien el debate sobre el pacto. Es quizá el único mensaje que los ciudadanos están dispuestos a escuchar de labios socialistas. Al Gobierno tampoco le molesta. Sabe que no es posible, pero mientras la gente se entretenga hablando del pacto no se fija en su incapacidad para atajar la emergencia del paro.

¿Y el Rey? El Rey se agarra a la expectativa de pacto como al único clavo ardiendo que le queda para mejorar su maltrecha credibilidad. Don Juan Carlos quiere volver a la vitalidad de sus 40 años, cuando podía esquiar y practicar deportes de riesgo, además de poseer poder y autoridad suficientes como para que todo el mundo le hiciera caso. Sin embargo, don Juan Carlos ha dado muestras suficientes en los últimos años de no entender muy bien qué es lo que los ciudadanos esperan de él. Sobre todo, ejemplaridad.

Es verdad que tanto el Rey como Rubalcaba e incluso Mariano Rajoy pertenecen a una generación que ven en la Transición lo que Proust veía en su magdalena. Quién sabe si el descrédito que sufren ante los ciudadanos tiene que ver precisamente con que la política que practican se ha quedado anticuada y no da respuesta a las necesidades ni a los deseos de la nueva sociedad devastada por una crisis interminable y agotadora.

Es una pena que no podamos volver a los 17 ni a los Pactos de La Moncloa. Porque a cualquiera se le saltan las lágrimas al ver este testimonio de quien fuera vicepresidente económico en 1977, Enrique Fuentes Quintana. Compareció ante los españoles en televisión para decirles la verdad sobre la crítica situación económica del país, en blanco y negro, con sus gafas de pasta y sin haber recibido ni una sola lección de telegenia.
 

 



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