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Autor Tópico: Huyendo de la guerra  (Lida 395 vezes)

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Offline RoterTeufel

Huyendo de la guerra
« em: 13/12/2012, 17:33 »
 
AFGANISTÁN Con las tropas españolas
Huyendo de la guerra


"¡Que sí, que eran españoles!", Mohammad Hanif insiste asintiendo con la cabeza, cuando se le pregunta por segunda vez si está seguro de que los vehículos militares que vio en su pueblo, en Trushikh, "a cuatro horas caminando de Ludina", eran de las tropas españolas. Incluso los describe para que no quede ninguna duda.

"Había guerra entre los talibán y el Gobierno. Unos disparaban contra los otros", relata. Pero él, su mujer, sus hijos y cuarenta familias más del pueblo no huyeron de allí por eso, sino por las bombas de los helicópteros. Y ahí sí que no sabe precisar de qué país eran esos pájaros negros que parecían diminutos en el cielo, pero que lanzaban unos proyectiles enormes que traían la muerte. España no tiene helicópteros de ataque en Afganistán. Al menos de momento.

La provincia de Badghis, donde el grueso de las tropas españolas están destinadas en el noroeste de Afganistán, ostenta el triste récord de ser la provincia del país con más número de desplazados internos a causa de la guerra este año. Incluso supera a Helmand y Kandahar, las provincias más peligrosas de Afganistán y tradicionales santuarios de los talibán.

Un total de 63.871 personas dejaron atrás sus casas en Badghis en el 2012 para buscar un lugar más seguro para vivir, según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) correspondientes al mes de noviembre. En el conjunto del país la cifra de desplazados por el conflicto asciende a 481.877, casi medio millón de personas que dan tumbos de un lugar para otro para evitar la muerte. ACNUR registró este año 199.007 desplazados internos, de los que el 46% son nuevos.

Estas estadísticas frías y asépticas se convierten en carne y hueso en Qala-e-now, la capital de Badghis. Allí hay 1.700 familias desplazadas, según datos del departamento local para Refugiados. El resto de miles se fueron a Herat, la provincia vecina. Inicialmente vivían en tiendas de campaña o bajo plásticos. Pero ahora, con el invierno, se han metido, amontonadas, en casas de adobe para resguardarse del frío. En algunas viviendas hay cuatro o cinco familias. En otras, hasta nueve.

"Pagamos 500 afganis de alquiler al mes [unos 7,6 euros] por esta habitación", dicen Rishmin y Mohammad, que también huyeron del pueblo de Trushikh. Sentados en el suelo y rodeados de sus siete hijos, miran a esta periodista con cara de expectación, esperanzados de que les ayude o de que lo que escriba sirva para algo. Pelan pistachos. Así se ganan la vida. Y los guardan en una bolsa de plástico del Corte Inglés que no saben precisar de dónde la sacaron. "Estaba en el mercado", suponen. Les pagan 80 afganis (1,2 euros) por ocho kilos de pistachos pelados, trabajo que les lleva dos jornadas. Un pan en Afganistán vale 10 afganis, unos 15 céntimos de euro. Un kilo de arroz, 35 afganis (medio euro). Un kilo de gas, setenta (un euro). Y siete de leña, cien (1,5). Las temperaturas en Badghis en invierno descienden bajo cero.

"¿Quién nos va a venir a ayudar? A ver, dígame, ¿quién?", el gobernador de la provincia de Badghis, Mohammad Tahir Sabari, responde con cara de desprecio cuando se le plantea si querría que las tropas internacionales regresaran al distrito de Bala Murghab, al norte de la provincia, y dando a entender que la ocurrencia no podía ser más absurda. Es imposible que eso suceda. Efectivos estadounidense e italianos estaban destinados allí, pero se fueron este año.

Bala Murghab es el tradicional feudo de los talibán en Badghis. Ahora las fuerzas de seguridad afganas están solas, y el gobernador define la situación en Bala Murghab con una única palabra: "Mala". Según el jefe de la policía provincial, Sherafudin Sharaf, los efectivos afganos dominan unos 6 kilómetros alrededor de la capital de distrito. El año pasado, controlaban trece.

El coronel jefe de las tropas españolas en Badghis, Fernando G. González-Valerio, dice que no tiene constancia del número de desplazados internos en la provincia, ni de que Badghis lidere ese dramático ranking en el país, ni de la situación en Bala Murghab, porque no forma parte del radio de acción de los efectivos españoles. Sólo sabe que ellos también deben iniciar el repliegue porque, como las estadounidenses y las italianas, las tropas españolas también se van.
 

 



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