La Policía carga contra los últimos manifestantes para desalojar Neptuno
Los Agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) han comenzado a desalojar pasadas las 23.30 horas de la noche al reducido grupo de manifestantes que aún permanecía congregado en la zona de Neptuno (en la plaza Cánovas del Castillo), en la que ha sido la tercera jornada de la convocatoria 'Rodea el Congreso'. A las 00.15, la zona estaba completamente despejada. El balance hasta el momento: dos detenidos y 12 heridos.
Pasadas las 23.00 horas los antidisturbios tomaron posiciones e iniciaron el desalojo cargando con sus porras contra los que aún quedaban en la plaza, algunos de los cuales han respondido con el lanzamiento de botellas y objetos a los policías.
Muchos se fueron, por lo que la policía trató de echar a los que aún quedaban y optó por rodearlos. Un grupo intentó permanecer junto al vallado de seguridad instalado a la entrada de la carrera de San Jerónimo mientras otro grupo se desplazó hacia la calle Cervantes, donde tiraron varios contenedores de basura en la vía. Algunos optaron por cruzar varias jardineras para levantar una especie de barricada.
El desalojo ha tenido lugar después de que la Coordinadora 25-S, convocante de las protestas que llaman a rodear el Congreso, diera por finalizada la concentración en Neptuno. La Coordinadora pidió a los manifestantes que abandonasen la Plaza de Cánovas del Castillo para evitar que se repitieran incidentes como los que tuvieron lugar en las dos anteriores protestas celebradas esta semana
La protesta
Según la delegación del Gobierno de Madrid, fueron 4.500 personas las que se manifestaron en la tarde del sábado en la plaza de Neptuno. La protesta, la tercera de la semana, ha resultado la segunda más numerosa después de la del pasado martes. Una vez más, se ha querido reeditar los objetivos de la concentración "Rodea el Congreso": "La dimisión de este Gobierno" y, después, el inicio de un proceso para elaborar una nueva Constitución.
La concentración ha transcurrido sin incidentes y en un ambiente de absoluta normalidad, con cánticos, gritos y pancartas ya habituales contra los políticos y los recortes. Entre las miles de personas, había algunas caras conocidas, como Juantxo López de Uralde, líder de la formación ecologista Equo.
Como en las convocatorias anteriores, la Policía desplegó un importante número de efectivos y blindó los accesos al Congreso de los Diputados con barricadas de vallas. Asimismo, la policía impedido la instalación de plataformas o grúas para que las cámaras de televisión pudieran grabar imágenes en altura. Se han alegado "motivos de seguridad".
"Gobierno dimisión", "Menos Policía y más Educación" o "No es una crisis, es una estafa" son algunas de las consignas que se escucharon de nuevo en Neptuno, donde también fueron comunes las pancartas pidiendo la dimisión del Gobierno y el inicio de un proceso constituyente.
Cada manifestante tiene sus propios métodos para mostrar su descontento hacia las políticas desarrolladas por el Gobierno de Rajoy y para denunciar el "secuestro" de la democracia. Así, una chica ha decidido quitarse la ropa y protestar desnuda, al lado de un cartel en el que se puede leer 'Love Revolution'.
'Absolutamente ilegal'
La Delegación del Gobierno ha reiterado a lo largo de la jornada que esta protesta, a diferencia de las anteriores, es "absolutamente ilegal".
La Delegación del Gobierno, que cifró en 6.000 personas y 2.500, respectivamente, las dos primeras convocatorias, habla en esta de 4.500. La del pasado martes finalizó con violentos incidentes, 35 detenidos y 64 heridos. El miércoles hubo tres arrestos.
Según los organizadores de la protesta, es necesario seguir denunciado que el Gobierno de Mariano Rajoy "no merece seguir gobernando este país" y por ello, han decidido convocar nuevas concentraciones, para demostrar, asimismo, que "la estrategia de producción de miedo" y de "criminalización" emprendida, a su juicio, por el Ejecutivo, no va dar resultado.
La respuesta del Ejecutivo a sus movilizaciones llegó un día después desde Nueva York. Allí, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tuvo palabras de reconocimiento a "la inmensa mayoría" de los españoles que "no se manifiestan" y "no salen en las portadas de los periódicos" y pidió de manera general contención para que "los intereses de vuelo corto" no "estropeen" la "grandeza" de la mayoría.