Las recetas de los ayuntamientos envejecidos
Galicia envejece años tras año. Los últimos datos del INE vuelen a desvelar que no hay cambio ya que los mayores de 65 años en Galicia se han incrementado en 6.000 personas y la media de edad se sitúa en los 45,4 años. Si en 2011 los pensionistas representaban el 22,5% de la población gallega, ahora son ya el 22,8% de todos los habitantes gallegos. Y es que esta comunidad es, junto con Asturias y Castilla y León, de las más envejecidas de toda España.
El pasado año, se volvió a superar un nuevo récord; el de personas centenarias. Según el INE, su número saltó de los 1.013 del 2011 a 1.102 a principios de enero. También los gallegos entre 95 y 99 años se incrementaron el pasado año al pasar de los 6.545 de 2011 a los 6.851 de este año.
En el lado, opuesto, en cambio, no se divisan soluciones porque el número de jóvenes menores de quince años tan solo se incrementó en 133. Unos números que no garantizan el relevo generacional. Sólo el 12,4% de los habitantes de Galicia tienen menos de 15 años y, la mayor parte de ellos, se concentra en las ciudades de la franja atlántica gallega, dejando casi un desierto poblacional en el interior de la comunidad.
Precisamente, son Lugo y Ourense las provincias más envejecidas ya no solo de Galicia, sino de España, con una edad media de 49 y 48,6 años, respectivamente.
El alcalde más viejo
Y, ¿cómo remediar esta situación?. Las visiones son diferentes y, a veces, contradictorias, dependiendo del interlocutor. Emilio Higuera tiene 82 años y vive en Lobeira, un municipio de la montaña ourensana de poco más de 1.000 habitantes, la mayor parte de ellos mayores de 65 años. Emilio no sólo es un vecino más, sino que es el alcalde con más edad de Galicia. Es del Partido Popular y lleva en el cargo desde 1982, "cuando aún se llamaba Alianza Popular".
La óptica de Emilio es la de un hombre que ha pasado ya por la emigración -Brasil primero y después por Suiza- y que, decidió, a finales de los 70 volver a su tierra. Sin embargo, Lobeira sigue sin despegar. Es un ayuntamiento enminentemente rural y, tras la entrada en la UE y la regulación de la agricultura y de la gandería, la gente comenzó a emigrar. "Es normal. Yo también lo hice. Si no hay trabajo, habrá que buscarlo", asegura.
El número de centenarios en Galicia creció tanto como el de menores de 15 años
El pasado año, Galicia fue la tercera comunidad con la tasa de emigración más alta (40,5% más que en 2010), sólo por detrás de País Vasco (85%) y Baleares (71,3%). Y, por primera vez en estos cuatro años, Galicia cerró este primer trimestre con un saldo migratorio negativo. Frente a los 2.907 ciudadanos que se asentaron en Galicia -748 de nacionalidad española y 2.159 extranjeros-, un total de 3.272 abandonaron la comunidad -1.839 españoles y 1.433 inmigrantes-, lo que supone un saldo migratorio de -365.
Por eso, la propuesta de Emilio Higuera es que sean las administraciones públicas, principalmente la Xunta y la Deputación de Ourense, las que surtan de trabajo a sus vecinos. Un sistema que ha funcionado bien durante los últimos años, especialmente en Ourense, pero que, la crisis económica ha obligado a cancelar.
Ofertar servicios
Visión muy diferente es la de Xurxo Rodríguez, alcalde de Castrelo de Miño, también en Ourense. Con 35 años y casi cinco al frente de la alcaldía, tras haber revalidado en las elecciones del pasado año, este regidor del BNG apuesta por atraer gente a su ayuntamiento a base de incentivos en forma de bolsa de viviendas. "Desde que las pusimos en marcha han sido varias las familias que se han instalado aquí", apunta.
Su receta pasa, además, en un tiempo de recortes como el actual, por mantener y prestar más servicios a sus vecinos, tanto los relacionados con los servicios sociales -precisamente para atender al 40% de población mayor de 75 años-, como los de ocio, educación y turismo. Así, el ayuntamiento mantiene todo el año abierto el pabellón municipal para que los niños puedan realizar en él actividades complementarias y ha firmado un convenio para mejorar el transporte con la ciudad de Ourense.
Además, y en una zona que es la de mayor producción de uva de la denominación de origen Ribeiro, con 30 bodegas instaladas, Xurxo subraya que esto es un "motor económico" importante para intentar atraer población y, sobre todo, generar fuentes de ingreso en el propio ayuntamiento.
Sin embargo, tanto el más viejo alcalde como el joven regidor coinciden en la necesidad de potenciar políticas públicas que eviten el abandono de las zonas rurales y que incidan en la necesidad de fijar población en estos territorios a base de incentivos fiscales y económicos.