La negociación con Grecia »
Tsipras: “Esperaremos a que los acreedores sean realistas”
El primer ministro griego, Alexis Tsipras, espera el "realismo" de los acreedores. Tras el enésimo fracaso en la larguísima serie de reuniones que se esperaban decisivas en las agónicas negociaciones entre Grecia y los acreedores, el líder del izquierdista Syriza ha reiterado este lunes cuál es la postura de su Gobierno. "Esperaremos pacientemente hasta que las instituciones se sumen al realismo", ha declarado al diario heleno Efimerida ton Syntaktón. El Gobierno griego no presentará una nueva propuesta, tal y como ha confirmado el portavoz del Gobierno, Gabriel Sakellardis. "Hemos agotado ya ampliamente nuestros límites", ha afirmado en una rueda de prensa en Atenas.
El primer ministro ha atribuido el fracaso de ayer a "conveniencias políticas" y no al mero desacuerdo en las cifras. "La insistencia de las instituciones en nuevos recortes de las pensiones tras cinco años de saqueo a través de los memorandos [programas de rescate] solo puede explicarse por conveniencias políticas", ha señalado.
Tras la imposibilidad de llegar el domingo a un acuerdo, las negociaciones pasan a un plano superior y quedan en manos de los ministros de Finanzas de la eurozona, que se reunirán el jueves en Luxemburgo o, incluso, de los jefes de Gobierno. Fuentes comunitarias señalaron que las negociaciones quedaron interrumpidas al persistir "una importante brecha entre los planes de las autoridades griegas y las exigencias comunes" de las tres instituciones sobre las medidas fiscales.
El viceprimer ministro griego, Yanis Dragasakis, que participó en las negociaciones, sostuvo al término de estas que Grecia había presentado a los acreedores propuestas que servían para satisfacer plenamente las exigencias de los acreedores en materia fiscal y de superávit primario, pero que éstos insistieron en otro tipo de recortes. "Las propuestas abrían el camino a un acuerdo definitivo" en materia financiera, presupuestaria y de crecimiento, y "cubrían al cien por cien la brecha, tal y como lo exigían los representantes de las instituciones", explicó Dragasakis.
El viceprimer ministro recalcó que las instituciones insistieron en que esta diferencia financiera debía cubrirse "exclusivamente" con recortes de pensiones en hasta el 1% del producto interior bruto y con el aumento del volumen de recaudación del IVA de idéntico porcentaje.
No obstante, subrayó que si alguien percibe "como una debilidad" su "sincero deseo de una solución y los pasos" que han "dado para superar las diferencias con los socios, deben de tener en cuenta" que no solo llevan "el lastre histórico de la lucha". "Cargamos sobre nuestras espaldas la dignidad de un pueblo y la esperanza de los pueblos de Europa. Es una carga demasiado pesada como para ignorarla. No es una cuestión de la obsesión ideológica. Es una cuestión de democracia", ha subrayado Tsipras. "No tenemos el derecho a enterrar la democracia europea en el lugar en que nació", ha concluido.
En el mismo tono se ha expresado el ministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis, que ha asegurado que el Gobierno "no va a firmar una prórroga de la crisis". "Grecia dijo ayer basta y ahora los europeos deber tomar decisiones", ha afirmado. El ministro ha insistido en que la solución no puede pasar solo por el programa de reformas sino que hay que incluir una nueva reestructuración de la deuda y un paquete de inversiones que posibiliten volver al crecimiento.
La decepción de Juncker
Pero desde las instituciones no llegan mensaje de apertura hacia Atenas. El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, está "decepcionado" por la falta de avances en las negociaciones con Grecia sobre el rescate. Juncker sólo aceptará volver a la mesa de negociaciones si Atenas presenta nuevas propuestas "serias" en materia de reformas que respondan a las exigencias de sus acreedores, según ha explicado su portavoz, Margaritis Schinas. "Aunque se hicieron algunos progresos, las conversaciones no tuvieron éxito, ya que sigue habiendo una brecha significativa entre los planes griegos y las exigencias conjuntas de las instituciones", ha dicho el portavoz. "El presidente Juncker está decepcionado de que, pese a sus grandes esfuerzos para facilitar los progresos en estas negociaciones, los avances no fueron tan evidentes", ha resaltado.
"Si hay algo nuevo, estaremos muy felices de contribuir en tanto que mediadores para hacer avanzar las conversaciones", ha apuntado Schinas. Pero la Comisión deja toda la responsabilidad en manos de Atenas, ya que no volverá a dialogar hasta que reciba una "propuesta seria" del Gobierno de Syriza. Pero para lograr el objetivo que el presidente de la Comisión se había propuesto —obtener una evaluación positiva del grupo antes conocido como troika a tiempo para el Eurogrupo del 18 de junio— ya parece que no queda tiempo.
La sensación de extrema urgencia impregna todas las reacciones políticas después del fracaso de ayer. El presidente francés, François Hollande, ha advertido de que no hay tiempo que perder y ha pedido reanudar cuanto antes las conversaciones entre Grecia y los acreedores internacionales para evitar una mayor inestabilidad. "Estamos llegando a un momento que podría ser turbulento si no conseguimos un acuerdo", ha afirmado Hollande desde Le Bourget, donde ha participado en la inauguración del Salón Internacional de Aeronáutica y Espacio de París-Le Bourget. "No perdamos más tiempo y retomemos las negociaciones lo antes posible", ha añadido. Mientras tanto, la Bolsa de Atenas ha vuelto caer con fuerza este lunes, llegando a perder durante la mañana hasta el 6%.
