El Gobierno anuncia una rebaja media del 12,5% en el impuesto del IRPF
El Gobierno ha presentado este viernes su la reforma fiscal, aunque solo ha informado de los detalles de forma parcial a la espera de que el lunes publique el anteproyecto que ha aprobado el Consejo de Ministros al completo. A la espera de conocer las entrañas del documento, el Ejecutivo asegura que los cambios permitirán a los contribuyentes pagar de media un 12,5% a partir de 2016. El proyecto, además, no subirá el IVA, salvo en algunos productos sanitarios por imposición de Bruselas. Junto a ello, pone en marcha una nueva figura tributaria para las familias numerosas o con dependientes y devuelve los tipos que gravan el ahorro a los niveles que tenía en 2011, salvo para las cantidades superiores a los 50.000 euros.
"Ha llegado el momento de bajar impuestos para todos", ha afirmado el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que ha concretado que los tramos del IRPF se reducen de siete a cinco. El más bajo pasará del 24% al 20%, para alcanzar el 19% en 2016. El más alto se reducirá en dos años hasta llegar al 45% en 2016. Por el cambio en el número de tramos y la falta de concrección del Gobierno, resulta muy complejo comparar cómo queda el sistema fiscal con respecto a la situación que Mariano Rajoy se encontró cuando llegó al poder a finales de 2011, antes de aprobar la mayor subida de impuestos de la Democracia.
Lo que sí se confirma es que los contribuyentes que ganan menos de 12.000 euros al año dejarán de tributar. Con ello, no pagarán IRPF 1,6 millones de contribuyentes. De ellos, añaden desde Hacienda, 750.000 ni siquiera tendrán que presentar solicitud de devolución pues no se les practicará retención.
Los contribuyentes percibirán los cambios en sus bolsillos a partir de enero de 2015, en pleno ciclo electoral: en mayo del año que viene se celebran los comicios locales y autonómicos y en noviembre, las generales. Con ello, se pretende que los ciudadanos olviden el medio centenar de subidas que han afectado a todas las figuras tributarias durante los dos primeros años de legislatura y que han tenido un impacto de unos 30.000 millones.
No obstante, habrá que esperar a 2016 para alcanzar la rebaja total anunciada. En concreto, el primer movimiento en el IRPF que entrará en vigor el próximo año supondrá un recorte medio en lo que se paga a Hacienda del 8%. Para las rentas inferiores a los 24.000 euros, esta rebaja será del 19% y, para los que cobren menos de 18.000, del 26,6% en 2015 para llegar al 31% en 2016, según las cifras que maneja Hacienda.
Sobre cómo afectarán las modificaciones al objetivo de déficit, Montoro se ha mostrado confiado en que el aumento de la recaudación que ha llegado de la mano de la recuperación económica enjuge el descenso de los ingresos para las arcas del Estado que supondrá el descenso de tipos. En cualquier caso, la reforma dista mucho de ser un cambio integral y radical como aseguraban el año pasado cuando aludían al proyecto fiscal como la palanca sobre la que se asentaría la recuperación de la economía.
Recomendaciones internacionales
El Gobierno cumple así con la tendencia internacional. La mayoría de organismos (Comisión Europea, FMI, OCDE e incluso el Banco de España) habían requerido a España este movimiento. Pero Montoro se resiste a seguir las recomendaciones de Bruselas de subir el IVA y bajar las cotizaciones sociales para acometer una devaluación fiscal —se encarecen las importaciones y se abaratan las exportaciones— y compensar la bajada de la recaudación por la rebaja del IRPF con impuestos sobre el consumo.
La Comisión tiene el foco puesto en el cumplimiento del déficit y considera que las rebajas de impuestos que plantea España pueden poner en peligro la senda de la consolidación fiscal —España tiene pendiente un ajuste de cerca de 30.000 millones durante los dos próximos años—. A la espera de estudiar las propuestas del Gobierno, el vicepresidente Olli Rehn ya ha advertido de que España no les ha consultado los cambios.
El Ejecutivo aduce que la economía está recobrando vigor y la recaudación se está comportando mejor de lo previsto —crece cerca de un 7% en lo que va de año— lo que le deja margen para evitar otras subidas de impuestos. Además, el plan de Hacienda pasa por desplegar la reforma fiscal en dos años para repartir el coste de las rebajas en las arcas públicas durante los dos próximos años. Algunos expertos apuntan que será en 2016, una vez superado el ciclo electoral, cuando se aprueben las medidas menos populares, como una posible reclasificación de productos del IVA del tipo reducido al general, o una fuerte subida de la tributación de la vivienda.